7 de marzo de 2009
16 de febrero de 2009
sueño en azul
7 de diciembre de 2008
Lima en primavera
Perú
Me dijeron que Lima es gris, triste, amurallada y horrible. Encontré a Lima sonriendo, me saludó una tarde de primavera, no vi ningun muro, la encontré linda, llena de vida y esperando que se le escriban más poemas a sus balcones destartalados, a su afrodisiaco uvachado, a los pies de quien la camina maravillado, a los amantes que disfrutan de un chifita en cualquier cuadra, a este gato contento de caminar entre soles plantados en la tierra.
Karla Coreas
7 de diciembre 2008
10 de noviembre de 2008
CUANDO ES PRIMAVERA EN OTOÑO
me acerqué a la terraza en busca de silencio
pero los grillos cantan alegres
caen gotas de lluvia sobre mis hombros desnudos
el humo del cigarrillo no alcanza a calmar la angustia
zozobra que invadió mis huesos esta noche
ese coche estacionado de por vida en el patio de mi casa
sería el refugio perfecto
le temo a esta soledad
la que abandoné el día que escuché tu voz,
una tarde de junio cuando pronunciaste
por primera vez mi nombre
con sus cinco letras sonoras,
cuando un beso tuyo convertido en palabras
me envolvió entre tus piernas sin darme cuenta
me acerqué a la terraza para hablar con los pinos
y buscar en el cielo estrellado la certeza
que tus labios volverán a los míos y tus manos
correrán urgidas sobre mis muslos
cuando en una noche como ésta
nos amemos para siempre
me acerqué a la terraza, ilusa,
para hablar con el aire
que respira desconsuelo
para pedirle respuestas calma empatía
19 de agosto de 2008
13 de agosto de 2008
AMANECER
¿Cómo leerte
sino puedo verte a los ojos?
Sabor extraño
costumbre confinada en archivos
que arrincono.
Reconoceré tu olor a rocío.
En las noches sos mañana,
agua recorriendo son tus manos
se deslizan deseando quedarse
con mucha fuerza
bajan
bajan
b
a
j
a
n
envuelven
purifican.
Logras atraparme -
en cada amanecer
estoy.
26 de julio de 2008
De Forest Hills a Jamaica

En el tren E:
36 ojos me hurgaron el alma o yo la de ellos.
Nos contamos la vida entre cada estación.
Dos ojos azabaches me hurgaron el pecho.
¿Qué buscarían allí?
Estaba cansado del reggae -
de pretender ser rasta -
de vivir en Jamaica - la impostora -
Equivó la mirada cada vez que le pregunté
por qué tanta pesadumbre.
No quiso responder.
Fue más fácil huir,
salir del tren casi corriendo,
en busca de consuelo en alguna cerveza extranjera
o correr a los brazos de alguna joven hispana
estoy segura, estoy segura
mis preguntas ahora lo atormentan
mientras se hunde en el licor de sus besos.
Jamaica, New York














