26 de mayo de 2008
15 de marzo de 2008
13 de diciembre de 2007
TOPAZIO
Técnica: Acrílico sobre canvas
En el taller de Topazio
Ridgewood, New York
Pintura de fondo:
"Bailando conmigo mismo"
Técnica: Acrílico sobre canvas
Tamaño: 50" x 32"
La seducción del cubo
Los cuadros de Topazio son matemáticos. En cada pintura, él busca el equilibrio perfecto y la armonía. Aplicando sus conocimientos matemáticos, crea sus cuadros a partir del cubo. Un cubo, o hexaedro regular es un poliedro de seis caras cuadradas congruentes. También son llamados sólidos platónicos, cuerpos platónicos, cuerpos cósmicos, sólidos pitagóricos, sólidos perfectos. Términos estos que vinculan la filosofía del pensamiento con el arte. Topazio entiende a la perfección esta ecuación y desde ahí incursiona con éxito en la creación de sus obras. Lo viene haciendo desde muy joven, como una forma de expresar sus sentimientos. Nunca estudió pintura. Topazio tiene una mezcla de sangre india con europea. Su padre se declara descendiente de los incas y el origen de su madre se remonta allende los mares, a la lejana Europa. Topazio nació en Ambato, una ciudad ubicada en la sierra del Ecuador, muy cerca de la capital del país, Quito, en Sudamérica. Se recuerda como un niño hiperactivo y muy receptivo, al que le fascinaban los números. Tal es así que mientras el maestro dictaba su clase de matemáticas, Topazio transformaba las palabras en figuras y podía resumir lo dicho con solo mirar sus dibujos. Su amor por las ciencias exactas le colocaron en el sitio de honor como el mejor estudiante de Cálculo Matemático y Dibujo Técnico. Y ese mismo amor le llevó a convertirse en un profesor de estas ciencias. Como se dijo, su afición por el arte nació con Topazio, pero no es hasta que descubre la literatura y los grandes escritores, que decide pintar a través de los números. Una nueva ecuación: literatura, números, pintura, ciencia, arte. Es un autodidacta, porque más cree en sus propias capacidades y esto lo convierte en único. Es original porque sus cuadros proyectan su propia vida: tienen bases de Cábala y literatura india, reflejan creación y destrucción. Sus cuadros tienen música, la música inca que usa de fondo cuando pinta. Si se miran con detenimiento sus lienzos, se puede ver en ellos, una línea continua que atraviesa por toda lo creado: es la energía que emana y choca y se dispersa y cobra velocidad o se detiene. Es esta energía la vitalidad del pintor y es la vida en constante fluir, en un devenir de razones y sentimientos. Topazio dice que en su obra mezcla lo primitivo con lo moderno, con el predominio del número 32, que de acuerdo a la Cábala son los Caminos de la Sabiduría y es la primera manifestación de la voluntad creadora. Aryeh Kaplan en su traducción del Libro de las Formaciones dice que el Universo fue creado a través de tres libros: texto, número y comunicación. “Pues si bien con los diez primeros dígitos puede numerarse todo lo posible, la conjunción de números y letras revela la misteriosa relación que los une, no sólo porque las letras conforman palabras, sino porque igualmente esas palabras a su vez se corresponden con números concretos, y con ellos se organizan diversas transposiciones y nuevas palabras derivadas de la propia magia del lenguaje y las cifras exactas”. Ésta es la obra de Topazio. No nos olvidamos de los colores, con su lenguaje propio. El pintor permite que en sus cuadros predomine el color naranja, porque es el color que se acerca mucho al significado del cosmos. Sin duda, Topazio ama los números, porque de uno se puede hacer millones y con uno “se queda el corazón”.
8 de octubre de 2007
Jorge Renderos, cantautor por la paz
“Viví la injusticia en carne propia, por eso escribo así”
Un luchador social
Todas estas instituciones enfocan sus esfuerzos en el mejoramiento de las condiciones de vida de muchos necesitados. Y desde ellas, el artista pone su música al servicio de causas que manifiestan su compromiso con las problemáticas sociales de su gente: con ese afán ha sido invitado a participar como cantautor en España y varios países de América Latina, además de recorrer los escenarios de muchas ciudades de los Estados Unidos. “También me complace estar presente o acompañar las diferentes marchas por la dignidad del inmigrante que se realizan los Estados Unidos”, asegura Renderos. “Recientemente, participé en el III Foro Social de Inmigrantes que se llevó a cabo en Michoacán, México”, reveló el entrevistado. El eje temático del encuentro –organizado por NALAC- fue la problemática actual de la inmigración, con el fin de elaborar estrategias de trabajo que conlleven a mejorar la situación de quienes buscan un mejor destino lejos de las fronteras de sus países. "Nos estamos uniendo, no sólo los centroamericanos sino muchas personas de diferentes nacionalidades; somos un bloque unido en la lucha, hay gente capacitada y conectada con toda la temática de inmigración que se está dando en estos momentos", dijo.
Arte y compromiso
Tal vez porque su padre era mariachi, Renderos se relacionó con la música desde pequeño. “Cuando joven, siempre andaba dando serenatas por la ciudad. Mis amigos me buscaban para que les llevara serenata a las chicas, especialmente cuando los muchachos querían reconquistarlas”, recuerda con una sonrisa. Por aquellos días, su ‘éxito’ era la romántica interpretación de ‘Qué pasa entre los dos’. Sin embargo, desde sus inicios como autor, siempre escribió canciones con tono social. "Lo hice sin haber oído ninguna plática al respecto: vivía la injusticia en carne propia, por eso escribía –y escribo- así", explicó.
"No hay que ser extremadamente pobre para darse cuenta de que todos somos seres humanos, que sufrimos los mismos problemas en nuestro país; por eso decidí incorporarme al frente de lucha para denunciar las injusticias. Después de combatir durante la guerra y pasar mucho sufrimiento y persecuciones, decidí cambiar el fusil por una guitarra", aclaró.
A partir de ese momento, se convirtió en un artista que canta por la paz y confesó que se le “rompe el alma” cuando escucha noticias sobre las guerras, cuyo dolor –quedó dicho- sufrió en carne propia. “Yo fui capturado por los escuadrones de la muerte durante la guerra civil en El Salvador y estuve preso 27 días en una de las tantas cárceles clandestinas de esos tiempos; me torturaron y sufrí muchos daños físicos a causa de golpes y choques eléctricos. Al cabo de esos 27 días me llevaron a un basurero junto con 2 estudiantes y tres sindicalistas a los cuales asesinaron. Por milagro, fui el único sobreviviente”, relató.
Tales penurias lo llevaron a dejar su tierra. Emigró hacia Honduras, donde fue preso por indocumentado. En Guatemala fue torturado con la misma excusa. Se marchó entonces a México, a un pueblo en el estado de Sinaloa, donde lo hicieron trabajar sin sueldo cuando lo capturaron y advirtieron que era un inmigrante indocumentado. Después lo deportaron y, en cuanto pudo, emigró hacia los Estados Unidos. Corría 1985. En la actualidad, Renderos reparte su tiempo entre la música, su compromiso humanitario y el Teatro Experimental Yerbabruja. El año pasado conoció a Margarita Espada, fundadora y directora de grupo teatral, quien le presentó su trabajo y lo motivó a sumarse a su equipo. Dos de sus canciones se usaron en la obra Broken Identities, que trata sobre las dificultades que encuentran los inmigrantes en los Estados Unidos: la discriminación, la barrera del lenguaje y la migración. A pesar de ello, la música de Renderos lleva un mensaje de paz y esperanza: "Un mundo mejor es posible si los seres humanos tratáramos de entendernos humanamente en lugar de causarnos dolor. Debemos aprender a compartir alegrías”, concluyó.
15 de agosto de 2007
CRIOS

“Pintar es decir palabras en silencio”
un candombe en Nueva York…
Crios cree en la maravilla de la vida y de la tierra. Su sensibilidad le permite percibir detalles que plasma en sus creaciones. Lo humano le conmueve, la naturaleza le vigoriza, los sonidos le multiplican sensaciones y las palabras le convocan a transmitirse.Crios es un artista completo, es artista plástico, es músico y es escritor.




